Validar sin confirmar el peligro
Puedes decir “veo que esto te asusta” sin asegurar que hay algo amenazante. Escuchar y poner palabras baja la soledad que acompaña al miedo.
Crear una rutina predecible
Una secuencia breve y repetida —aseo, cuento, despedida— ofrece seguridad. Evita añadir comprobaciones cada noche, porque pueden reforzar la idea de que existe un peligro.
Avanzar de forma gradual
Acordad pasos pequeños: una luz tenue, el adulto algo más lejos o tiempos breves de autonomía. Celebra la valentía como actuar a pesar del miedo, no como no sentirlo.